La Provincia de Buenos Aires es una de las 23 provincias que componen la Argentina. Por la extensión, población y relevancia de sus actividades económicas es 

considerada la más importante del país. Situada en la región centro-este, limita al norte con las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, al oeste con
las provincias de Córdoba, La Pampa y Río Negro, al sur y al este con el Atlántico y al nordeste con el Rio de la Plata. Enclavada en el nordeste se
encuentra la Ciudad de Buenos Aires, que no forma parte de la provincia. Su capital es la ciudad de La Plata.
Con 307.571 km² de extensión, es la provincia más extensa del país, ocupando el 11,06% de su superficie total. El partido de Patagones es el más extenso de la provincia con 13.600 km², y el de Vicente López es el menos extenso, con 33 km². Está conformada por parte del Gran Buenos Aires, con 9.270.661 habitantes, más lo que se considera el interior con 4.556.542 habitantes. Es una de las provincias con la mayor densidad poblacional, equivalente a 48,05 habitantes por km², solo superada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la provincia de Tucumán.

La historia de la Provincia de Buenos Aires empieza junto con la historia de la Argentina, cuando el Río de la Plata es descubierto por la expedición de Juan Díaz de Solís, quien buscaba un paso hacia la India Solís desembarcó en la Isla Martín García, siendo así el primer europeo en pisar suelo argentino, pero murió en un ataque de un grupo de aborígenes y los restantes tripulantes regresaron a España. Mientras por un lado Fernando de Magallanes continuaba la búsqueda del paso que llevara a los navegantes europeos hacia Asia (la cual encontraría al cruzar el Estrecho de Magallanes), el primer adelantado Don Pedro de Mendoza fundó el puerto de "Nuestra Señora María del Buen Aire" el 2 de febrero de 1536.
La ciudad fue sitiada y asaltada por los Querandíes, y en 1541 fue abandonada por los españoles, quienes se trasladaron a Asunción. Aún así, el sitio seguía teniendo una ventaja estratégica para los españoles, que desde ahí podían comerciar con España y preparar la expansión hacia el sur del continente. Por esto, Don Juan de Garay refundó la ciudad el 11 de junio de 1580, esta vez bajo el nombre de "Ciudad de la Santísima Trinidad del puerto de Santa María de los Buenos Aires". Ésta se convirtió más adelante en la capital de la gobernación del mismo nombre, y luego del Virreinato del Río de la Plata.
Posteriormente, Garay comenzó a recorrer el territorio inexplorado, pasando por Tuyú, Tordillo y Kakel Huincul, llegado hasta el Cabo Corrientes. Juan de Garay repartió entre sus acompañantes las tierras que se fueron descubriendo, situando las estancias destinadas a la cría de ganado junto al Río de la Plata. La estancia "Vaquería" fue sometida al régimen de encomienda y condensó la actividad agropecuaria de la provincia, principal actividad económica de la población española. La misma también se convirtió en fortín para mantener a raya los ataques de la población indígena local. Desde la ciudad de Buenos Aires se abrieron rutas hacia otras ciudades del Virreinato, y junto a ellas se establecieron otras como Baradero, Luján, Quilmes y San Andrés de Giles. La estancia aumentó su importancia al establecerse la industria del Saladero, la exportación, y el prestigio de la lana local en Europa.
La Revolución de Mayo abrió interesantes perspectivas para la ganadería, ya que no sólo implicaba el fin del monopolio español del comercio exterior sino también la introducción de sistemas y mejoras en la actividad desarrollados en otros países y de otras razas de ganado.
El 16 de febrero de 1820, la provincia se constituyó en entidad política autónoma, designándose a Manuel de Sarratea como su primer gobernador. Su territorio nominal abarcaba desde la ciudad de Buenos Aires hasta la cordillera de los Andes por el oeste, y hasta los territorios de la Patagonia, por el sur. Se excluyeron los territorios asignados a Entre Ríos y Corrientes, creadas en 1814, y de Santa Fe, de 1815.
Pero el territorio bajo control efectivo era muy limitado: desde la ciudad de Buenos Aires hasta unos 60 km a la redonda. Los pueblos originarios se resistían tenazmente a la penetración del hombre blanco en sus territorios. La introducción al continente americano del caballo durante la primer fundación de la ciudad y la habilidad de los aborígenes para domesticarlos les permitió lanzar violentos ataques llamados malones. Sucesivos gobiernos bonaerenses intentaron, por un lado, frenar los malones, y por otro, conquistar territorios mediante diversas operaciones: líneas de fortines defensivos, la "zanja de Alsina", etc. En 1821 la ciudad de Dolores fue destruida por completo, lo cual aumentó la preocupación de los pobladores respecto de los grupos aborígenes y la frontera con sus territorios.
El gobernador Martín Rodríguez dictó la ley de supresión de los cabildos de origen hispánicos y creó la justicia de paz el 22 de enero de 1822. Fueron nombrados 28 jueces de paz de campaña, uno para cada partido. Durante su gobierno, los estancieros se expandieron hacia el sur, hasta el río Quequén Grande, apoyados por algunas expediciones militares.
Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, Buenos Aires logró la supremacía sobre las demás provincias, sin que por eso se lograra la unificación del país. Sólo después de la caída de Rosas se logró este objetivo, con la Constitución de 1853.
Pero Buenos Aires permaneció separada del resto del país, formando el llamado Estado de Buenos Aires hasta después de la batalla de Pavón. Sólo entonces, bajo la dirección del ultra-porteño Bartolomé Mitre, la Argentina pudo volver a unificarse definitivamente. En 1879, el Ejército Argentino, bajo el mando del general Julio Argentino Roca, lanzó la "Conquista del desierto". Ésta produjo la casi desaparición de las poblaciones mapuche, tehuelche y ranquel y la provincia se ensanchó hacia el este y el sur.
En 1884, se crearon territorios nacionales en La Pampa, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, desconociendo la pretensión de Buenos Aires El reparto de los réditos generados por el puerto y la aduana de la ciudad de Buenos Aires fue el eje fundamental de la política argentina luego de la caída de Juan Manuel de Rosas. La Provincia de Buenos Aires llegó a separarse de la Confederación Argentina desde 1852 hasta 1862, actuando como un estado independiente, el Estado de Buenos Aires. Solo después de la batalla de Pavón, que permitió el acceso de Bartolomé Mitre a la presidencia de la república, la situación comenzó a estabilizarse. El acuerdo entre los mitristas y los políticos del interior del país permitió finalmente la declaración de la Ciudad de Buenos Aires como Capital Federal.
No obstante, algunos conflictos menores continuaron hasta que, en 1880, el presidente Avellaneda logró la separación de capital de la provincia. Esto obligó a fundar una nueva capital, que es la ciudad de La Plata. Su fundación estuvo a cargo del gobernador Dardo Rocha, fue proclamada el 1 de mayo de 1882 y fundada el 19 de noviembre del mismo año.
las provincias de Córdoba, La Pampa y Río Negro, al sur y al este con el Atlántico y al nordeste con el Rio de la Plata. Enclavada en el nordeste se
encuentra la Ciudad de Buenos Aires, que no forma parte de la provincia. Su capital es la ciudad de La Plata.
Con 307.571 km² de extensión, es la provincia más extensa del país, ocupando el 11,06% de su superficie total. El partido de Patagones es el más extenso de la provincia con 13.600 km², y el de Vicente López es el menos extenso, con 33 km². Está conformada por parte del Gran Buenos Aires, con 9.270.661 habitantes, más lo que se considera el interior con 4.556.542 habitantes. Es una de las provincias con la mayor densidad poblacional, equivalente a 48,05 habitantes por km², solo superada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la provincia de Tucumán.

La historia de la Provincia de Buenos Aires empieza junto con la historia de la Argentina, cuando el Río de la Plata es descubierto por la expedición de Juan Díaz de Solís, quien buscaba un paso hacia la India Solís desembarcó en la Isla Martín García, siendo así el primer europeo en pisar suelo argentino, pero murió en un ataque de un grupo de aborígenes y los restantes tripulantes regresaron a España. Mientras por un lado Fernando de Magallanes continuaba la búsqueda del paso que llevara a los navegantes europeos hacia Asia (la cual encontraría al cruzar el Estrecho de Magallanes), el primer adelantado Don Pedro de Mendoza fundó el puerto de "Nuestra Señora María del Buen Aire" el 2 de febrero de 1536.
La ciudad fue sitiada y asaltada por los Querandíes, y en 1541 fue abandonada por los españoles, quienes se trasladaron a Asunción. Aún así, el sitio seguía teniendo una ventaja estratégica para los españoles, que desde ahí podían comerciar con España y preparar la expansión hacia el sur del continente. Por esto, Don Juan de Garay refundó la ciudad el 11 de junio de 1580, esta vez bajo el nombre de "Ciudad de la Santísima Trinidad del puerto de Santa María de los Buenos Aires". Ésta se convirtió más adelante en la capital de la gobernación del mismo nombre, y luego del Virreinato del Río de la Plata.
Posteriormente, Garay comenzó a recorrer el territorio inexplorado, pasando por Tuyú, Tordillo y Kakel Huincul, llegado hasta el Cabo Corrientes. Juan de Garay repartió entre sus acompañantes las tierras que se fueron descubriendo, situando las estancias destinadas a la cría de ganado junto al Río de la Plata. La estancia "Vaquería" fue sometida al régimen de encomienda y condensó la actividad agropecuaria de la provincia, principal actividad económica de la población española. La misma también se convirtió en fortín para mantener a raya los ataques de la población indígena local. Desde la ciudad de Buenos Aires se abrieron rutas hacia otras ciudades del Virreinato, y junto a ellas se establecieron otras como Baradero, Luján, Quilmes y San Andrés de Giles. La estancia aumentó su importancia al establecerse la industria del Saladero, la exportación, y el prestigio de la lana local en Europa.
La Revolución de Mayo abrió interesantes perspectivas para la ganadería, ya que no sólo implicaba el fin del monopolio español del comercio exterior sino también la introducción de sistemas y mejoras en la actividad desarrollados en otros países y de otras razas de ganado.
El 16 de febrero de 1820, la provincia se constituyó en entidad política autónoma, designándose a Manuel de Sarratea como su primer gobernador. Su territorio nominal abarcaba desde la ciudad de Buenos Aires hasta la cordillera de los Andes por el oeste, y hasta los territorios de la Patagonia, por el sur. Se excluyeron los territorios asignados a Entre Ríos y Corrientes, creadas en 1814, y de Santa Fe, de 1815.
Pero el territorio bajo control efectivo era muy limitado: desde la ciudad de Buenos Aires hasta unos 60 km a la redonda. Los pueblos originarios se resistían tenazmente a la penetración del hombre blanco en sus territorios. La introducción al continente americano del caballo durante la primer fundación de la ciudad y la habilidad de los aborígenes para domesticarlos les permitió lanzar violentos ataques llamados malones. Sucesivos gobiernos bonaerenses intentaron, por un lado, frenar los malones, y por otro, conquistar territorios mediante diversas operaciones: líneas de fortines defensivos, la "zanja de Alsina", etc. En 1821 la ciudad de Dolores fue destruida por completo, lo cual aumentó la preocupación de los pobladores respecto de los grupos aborígenes y la frontera con sus territorios.
El gobernador Martín Rodríguez dictó la ley de supresión de los cabildos de origen hispánicos y creó la justicia de paz el 22 de enero de 1822. Fueron nombrados 28 jueces de paz de campaña, uno para cada partido. Durante su gobierno, los estancieros se expandieron hacia el sur, hasta el río Quequén Grande, apoyados por algunas expediciones militares.
Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, Buenos Aires logró la supremacía sobre las demás provincias, sin que por eso se lograra la unificación del país. Sólo después de la caída de Rosas se logró este objetivo, con la Constitución de 1853.
Pero Buenos Aires permaneció separada del resto del país, formando el llamado Estado de Buenos Aires hasta después de la batalla de Pavón. Sólo entonces, bajo la dirección del ultra-porteño Bartolomé Mitre, la Argentina pudo volver a unificarse definitivamente. En 1879, el Ejército Argentino, bajo el mando del general Julio Argentino Roca, lanzó la "Conquista del desierto". Ésta produjo la casi desaparición de las poblaciones mapuche, tehuelche y ranquel y la provincia se ensanchó hacia el este y el sur.
En 1884, se crearon territorios nacionales en La Pampa, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, desconociendo la pretensión de Buenos Aires El reparto de los réditos generados por el puerto y la aduana de la ciudad de Buenos Aires fue el eje fundamental de la política argentina luego de la caída de Juan Manuel de Rosas. La Provincia de Buenos Aires llegó a separarse de la Confederación Argentina desde 1852 hasta 1862, actuando como un estado independiente, el Estado de Buenos Aires. Solo después de la batalla de Pavón, que permitió el acceso de Bartolomé Mitre a la presidencia de la república, la situación comenzó a estabilizarse. El acuerdo entre los mitristas y los políticos del interior del país permitió finalmente la declaración de la Ciudad de Buenos Aires como Capital Federal.
No obstante, algunos conflictos menores continuaron hasta que, en 1880, el presidente Avellaneda logró la separación de capital de la provincia. Esto obligó a fundar una nueva capital, que es la ciudad de La Plata. Su fundación estuvo a cargo del gobernador Dardo Rocha, fue proclamada el 1 de mayo de 1882 y fundada el 19 de noviembre del mismo año.
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