Una comida en un restaurante cuesta casi lo mismo que en Europa; los precios subieron tres veces en menos de seis meses.
Los aumentos en los precios de los restaurantes porteños parecen ser constantes. En algunas zonas, sobre todo en las que suelen ser visitadas por turistas extranjeros, los valores sufrieron un incremento del 200 por ciento desde la devaluación, según los cálculos de asociaciones de consumidores. Pero las cámaras que agrupan el sector hablan de aumentos promedio del 98,7 por ciento y afirman que fueron menores que las subas de sus costos.
La mayoría de los consumidores no coinciden con las explicaciones del sector. Y se quejan cuando se cotejan los precios actuales con los del año último. Es tal la escalada de los precios que ya prácticamente no se advierten las grandes diferencias que había con el exterior luego de la devaluación de 2002. Hoy comer afuera en Buenos Aires puede llegar a costar más que en los Estados Unidos e, incluso, casi lo mismo que en ciudades europeas.
En una conocida parrilla de Puerto Madero, tres personas pagaron hace pocos días $ 243 pesos por un almuerzo que incluía un plato de asado con una ensalada cada una, gaseosas y postre.
"La verdad es que se notan los aumentos, sobre todo respecto de los últimos meses. De todas maneras esta parrilla no es tan cara como otra a la que fuimos hace unos días, donde gastamos 300 pesos y comimos casi lo mismo. En un restaurante de las principales ciudades de Europa, por ejemplo, dos personas pueden comer por 50 euros (unos 250 pesos), con postre y vino. "Hace poco volví de Italia y Francia y me sorprendió comprobar que cuando me sentaba a comer gastaba casi lo mismo que acá".
Los aumentos en los precios de los restaurantes porteños parecen ser constantes. En algunas zonas, sobre todo en las que suelen ser visitadas por turistas extranjeros, los valores sufrieron un incremento del 200 por ciento desde la devaluación, según los cálculos de asociaciones de consumidores. Pero las cámaras que agrupan el sector hablan de aumentos promedio del 98,7 por ciento y afirman que fueron menores que las subas de sus costos.
La mayoría de los consumidores no coinciden con las explicaciones del sector. Y se quejan cuando se cotejan los precios actuales con los del año último. Es tal la escalada de los precios que ya prácticamente no se advierten las grandes diferencias que había con el exterior luego de la devaluación de 2002. Hoy comer afuera en Buenos Aires puede llegar a costar más que en los Estados Unidos e, incluso, casi lo mismo que en ciudades europeas.
En una conocida parrilla de Puerto Madero, tres personas pagaron hace pocos días $ 243 pesos por un almuerzo que incluía un plato de asado con una ensalada cada una, gaseosas y postre.
"La verdad es que se notan los aumentos, sobre todo respecto de los últimos meses. De todas maneras esta parrilla no es tan cara como otra a la que fuimos hace unos días, donde gastamos 300 pesos y comimos casi lo mismo. En un restaurante de las principales ciudades de Europa, por ejemplo, dos personas pueden comer por 50 euros (unos 250 pesos), con postre y vino. "Hace poco volví de Italia y Francia y me sorprendió comprobar que cuando me sentaba a comer gastaba casi lo mismo que acá".
Otros reconocen los aumentos, pero no dramatizan. No sólo los fanáticos de la carne o la pasta se lamentan a la hora de pagar la cuenta. También los amantes de la comida japonesa han sido castigados con grandes aumentos. Por ejemplo, a mediados de 2006, el sushi libre costaba 66 pesos por persona en una conocida cadena de restaurantes especializada en ese tipo de cocina. Hoy cada comensal debe desembolsar $ 108 para degustar sin límite las deliciosas piezas de arroz y pescado crudo. Esto, sin bebida.
Precisamente, este último rubro es uno de los que más aumentaron. Una gaseosa o agua se cotizan entre $ 5 y $ 7, mientras que un vino de una etiqueta de mediana calidad no cuesta menos de 25 pesos. Y tomar un café por menos de 5 pesos hoy parece una utopía. También los menús del mediodía, que suelen ser la alternativa "económica", han subido de precio. Hoy, en zonas como Recoleta o Puerto Madero es difícil encontrar opciones por menos de 30 pesos, y la mayoría oscila entre los 35 y los 45 pesos. En barrios como Núñez o Belgrano todavía se puede almorzar por 25 pesos. Pero hace un año allí se comía por 15 o 18 pesos.
Los empresarios gastronómicos dan su versión de los aumentos. "Estamos obligados a incrementar los precios para hacer frente a los costos fijos, como el alquiler, los sueldos y las materias primas. Y aun así no alcanzamos a cubrir los gastos", se lamentó el encargado de un local en Retiro.
Algunos ingredientes se reemplazan por otros de menos calidad sin previo aviso. Sin embargo, el costo del plato se mantiene inalterable.
Las asociaciones de consumidores reciben denuncias de abusos por parte de restaurantes. También lo hace la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés.
Impuesto a la entrada
En muchos establecimientos, los comensales sufren distintos abusos. Por ejemplo, se recarga hasta un 40% el precio de la entrada si ésta es consumida como plato principal.
En caso de que un plato sea compartido entre dos comensales, en muchos restaurantes también se realiza una recarga en el precio.
Precisamente, este último rubro es uno de los que más aumentaron. Una gaseosa o agua se cotizan entre $ 5 y $ 7, mientras que un vino de una etiqueta de mediana calidad no cuesta menos de 25 pesos. Y tomar un café por menos de 5 pesos hoy parece una utopía. También los menús del mediodía, que suelen ser la alternativa "económica", han subido de precio. Hoy, en zonas como Recoleta o Puerto Madero es difícil encontrar opciones por menos de 30 pesos, y la mayoría oscila entre los 35 y los 45 pesos. En barrios como Núñez o Belgrano todavía se puede almorzar por 25 pesos. Pero hace un año allí se comía por 15 o 18 pesos.
Los empresarios gastronómicos dan su versión de los aumentos. "Estamos obligados a incrementar los precios para hacer frente a los costos fijos, como el alquiler, los sueldos y las materias primas. Y aun así no alcanzamos a cubrir los gastos", se lamentó el encargado de un local en Retiro.
Algunos ingredientes se reemplazan por otros de menos calidad sin previo aviso. Sin embargo, el costo del plato se mantiene inalterable.
Las asociaciones de consumidores reciben denuncias de abusos por parte de restaurantes. También lo hace la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés.
Impuesto a la entrada
En muchos establecimientos, los comensales sufren distintos abusos. Por ejemplo, se recarga hasta un 40% el precio de la entrada si ésta es consumida como plato principal.
En caso de que un plato sea compartido entre dos comensales, en muchos restaurantes también se realiza una recarga en el precio.
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